02/12/21

LOS DIOSES MALOS

Los dioses malos

Hombre-Reptil-Mesoamérica

En Madrid, febrero 2021.

Dios Murciélago-Mesoamérica.

Sorprendente sorpresa la manifestada en medios de comunicación (prácticamente todos), comentaristas, analistas y público ante el curioso grado de violencia, polarización, agresiones y ataques de todo tipo a la estructura y símbolos mismos de los países que se consideraban cuna y referencia del Estado de Derecho, la libertad y la prosperidad. La ebullición de una materia desconocida parece haber hecho saltar la tapadera en lo que se solía llamar Occidente: Europa y Estados Unidos. Simplemente afloran de forma simultánea, en diversos grados, la parroquia y cosecha de los dioses malos, que han venido predicando, en el silencio cómplice y medroso general, la destrucción del individuo, la de la justicia igual para todos y la eliminación de raíz de la creencia en el valor de cada ser humano. El individuo ya no es sujeto ni centro de política, filosofía, jurisdicción, pensamiento, y, por lo tanto, tampoco es responsable de sus actos, irreemplazable, libre ni único. Lo sustituyen conceptos ajenos a su valor personal y a sus obras. A este giro copernicano de la percepción, e imposición, social sirven, con ejemplar sumisión, las empresas mayoristas de distribución de tópicos. A ello se suman, sea países que se suponían en la órbita del cambio y que, sin embargo, parecen entregados a una violenta regresión, sea otros en el muy mal llamado mundo árabe, que hicieron un conato de huida hacia la modernidad y no se reponen de la caída tras el frustrado salto. Oriente entre tanto observa. Algunos conscientes del mejor vivir que les ha procurado la adopción de sistemas y principios que vinieron del oeste pero que tienen categoría universal. Otros enquistados en la gigantesca réplica del tradicional y déspota señor feudal, aquél que rebosa de mercancías y bienes, pretende modernidad pero que, en el fondo, no ignora que impera sobre vasallos, no sobre ciudadanos. La extrapolación, imposición y blindaje supremacista del poder informático han venido, además, a resultar herramienta de valor inapreciable para la implantación, acelerada en su curso, de la sociedad sin individuos, extraída de éstos la médula de su valor puesto que carentes de responsabilidad personal. La voluntaria ceguera occidental respecto a los derechos humanos, que se evita cuidadosamente mencionar mientras se aplaude la previsible renuncia a su defensa y el afable acomodo con la República (todas las dictaduras afirman serlo) Popular (título, junto con  Democrática, igualmente reivindicado por todo totalitarismo que se precie) China, es buena muestra de ello.

Olvidados y aplastados. China. Tien An Men 1989

Parroquia, diezmos y primicias.

Es hora, sin mayores subterfugios, de que la parroquia de clientelas del victimismo subvencionado, de la utopía a cargo del presupuesto reparta entre los que no lo merecen el botín de lo que nunca sus miembros se ganaron, y para ello necesitan destruir definitivamente al individuo, anularlo, aplastarlo, enmudecerlo, hacerlo desaparecer en fin como finalidad y referencia de lo que es genuinamente democrático, enterrarlo bajo un entramado de cubículos gregarios cuya existencia se justifica y prioriza, en un razonamiento que es pura animalidad. El sujeto pasa a ser un puñado de la masa anónima que se moldea a voluntad y se elige, según convenga, por rasgos colectivos, físicos, étnicos, biológicos, geográficos, ajenos a la personalidad, voluntad,, hechos, méritos y obras de cada persona en sí. La democracia  parlamentaria, que ni fue ni quería ser un dios pero sí es la mejor defensa contra las tiranías, el mejor espacio para los ciudadanos, ha sido sido sustituida por su remedo, una ficción chillona, inquisidora, totalitaria y amenazadora que es exactamente su polo opuesto y la más completa y blindada garantía de servidumbre. La lluvia de incongruencias y despropósitos es tal que no halla respuesta ni apenas se percibe. Pero no se trata simplemente de estupidez, error o incompetencia. Siempre hay beneficiarios activos y pasivos. Se nombra, alaba, concede el premio Nobel, condena o juzga en función del color de la epidermis, de la tribu urbana o provinciana de origen, de si se es transexual, homosexual, mujer o miembro de la secta que más votos prometa. El nombre y apellidos, la singladura vital, la identidad real no son sino aditamentos al icono ofrecido a las cámaras y cuyos atributos responden a los de una sociedad anónima.

La revolución de nómina. Aspirantes a clientela.
Madrid, 2011

 

El evangelio de los dioses malos

Naturalmente el alma misma que, con todas sus desviaciones y retrocesos, animaba a los sistemas occidentales, los Derechos Humanos, las ideas de superior categoría de la verdad, la libertad, la justicia y el respeto debido a las personas por ser tales, sin distinción positiva o negativa en función de rasgo alguno, no tienen cabida en el evangelio de los Dioses Malos, en el culto a la fragmentación, a la diferencia y a la confrontación, indispensable ésta para justificar el asalto al inmenso botín que representa el Estado en sí. Se trata de un evangelio antagónico a los valores gracias a los cuales se han construido con esfuerzo civilización, progreso y un bienestar superior al nunca logrado antes. El antagonismo revierte en el culto al mínimo común denominador en todos los sentidos presentado como igualdad, en la instalación ubicua de tipos de censura patentes, oficializados o, apenas, encubiertos, potenciados con una rapidez inesperada por la pandemia de 2020-2021, que ha ofrecido a grupos de poder y propaganda (valga la redundancia) y a aspirantes a tiranías sinobananeras la posibilidad de capitalizar el miedo, silencio, aislamiento y parálisis institucional y política en los que se encuentra sumida la población. Para que la ola parásita pudiera pisar en tan poco tiempo tan a fondo el acelerador de la instalación de una parodia siniestra de la democracia, para anular ciudadanía y Parlamento en renovadas e indefinidas horas  veinticuatro hacía falta una catástrofe súbita.

Exterior inquietante

El evangelio de los Dioses Malos es, lógicamente, futurista y totalitario, pero desdichadamente con un reino muy de este mundo. Su maqueta del preceptivo paraíso terrestre es un híbrido de comuna hindú vegana, animalista y beatífica regida, eso sí, por la casta de los nuevos gurús que, en la trastienda, se apoyan en dictaduras, ejércitos, policías, armamento y empresas tan concretos como los de los dos grandes países con vocación de imperio actuales: China y Rusia. Los coros y danzas de la felicidad continua exhiben la maqueta de su paraíso, inatacable porque se sitúa en épocas como mínimo a una o varias décadas vista, en el cual, con la propiedad privada, han desaparecido la libertad, autonomía y criterios individuales para dejar paso la más estúpida de las servidumbres. El gran lujo de los grandes ricos es precisamente ése: La exhibición de austeridad, la revelación mesiánica de la simplicidad suma y la comunión universal con vegetales, animales y con cuanto conglomerado de átomos se presente. Acompañadas de un desprecio olímpico por los bienes cotidianos de este mundo, desde el cafelito mañanero hasta el coche utilitario pasando por el sofá y salón propios y por esos objetos retrógrados llamados Parlamentos, periódicos, individuos que se desahogan insultando al Gobierno y que son felices, de vez en cuando, con unas cañas con los amigos o con un traje nuevo.

Los placeres prohibidos

 

 

 

 

 

 

Concentración de ascetas. La India.

El Satán tradicional era un pobre diablo en comparación con el apóstol resplandeciente que, junto con el resto de su club, descubre al ensimismado auditorio que pobreza es riqueza, unidad variedad, hambre salud, fatiga alegría, aburrimiento éxtasis, enfermedad experiencia, propiedad engaño, cuerpo banco de órganos.

El lujo del gran rico, ahíto de vulgares placeres terrenales y que revisa, con hastío, la extensión universal de sus empresas, es la gastada túnica versión chándal y el bosque, el ashram hindú, que no en vano aparece en el país de más férrea división en castas. Son bienvenidos el budismo new age y las imitaciones de cueva tibetana, pero guardándose muy bien de entrar en detalles, como que China invadió y ocupa el Tíbet, asesinó, encarceló, destrozó los templos y obligó a huir al Dalai Lama y a miles de personas.

El Dalai Lama durante su visita a España.

El Padrino oriental es tranquilo, afable y comprensivo, ofrece grandes ventajas a los que transiten por la Nueva Ruta de la Seda, pero cuando de dominio real se trata tiene bien aprendido el código siciliano y no admite que parroquia y clero cuestionen ni un milímetro su dominio estratégico e ideológico. El Padrino oriental, siguiendo la tradición, no se prodiga, es discreto y, como en el teatro de sombras, la ópera local y el kabuki, simplemente esboza, alude, señala una realidad que, ésa sí, es única, muy precisa, no contempla alternativas y deja claro que no existen salvación, episodios, argumento ni personajes otros que los marcados. Se trata de una planificación de gran envergadura que toma como escenario espacio-temporal los cinco continentes, a través de las vías estratégicas y comerciales en proyecto o en uso, y comprende este siglo y los venideros, fiel al mañana cantarín del comunismo clásico.

Asambles reciente del Gobierno y Partido Comunista Chino. (El Parlamento más zarrapastroso es prefererible. Esta foto fue tomada de una de las proyecciones en pantalla mostradas durante la conferencia sobre la Nueva Ruta de la Seda, en el American International Institute de Madrid, centro cultural estadounidense. En un ambiente de cordial visión y entendimiento  del Gobierno Chino.)

Demografía del Olimpo

En la cima de este Olimpo los Dioses Malos y su alto clero podrían encontrarse, sin saberlo, con otro colegio apostólico entregado como ellos a la suprema embriaguez: La de la Nada tras tener y haber tenido todo. Se trata del perfecto terrorista islámico. Ben Laden había poseído y gozado de cuanto puede ofrecer la vida a un príncipe árabe. Llegó entonces al punto en el que el lujo extremo es la voluntaria carencia, pero no en un solitario retiro, sino como activa doctrina que reciban y acaten los fieles. Descubrió el placer inigualable del abandono de las pasiones terrenales a cambio de una pasión mayor. Él, también, tenía una divinidad de referencia, no terrenal como los Doses Malos pero sí cómodamente abstracta, indiscutible, lejana: La anulación de lo existente, de las sucias sociedades de pensantes y variados individuos. La pureza letal es indispensable para el evangelio militante de la renuncia, el vacío y la nada, únicos que permiten, tras la gran limpieza de cuanto complace los sentidos y el intelecto, el establecimiento del mundo ideal según las naturales leyes, que comienzan por la radical selección física y mental de los seres humanos. Los Dioses Malos se sorprenderían de hallar en la colina de sus bienaventuranzas el rostro beatífico, la sonrisa  del líder que ya ha degustado la embriaguez de la soledad de altura, de élite perfecta, del desprecio a la turbia corriente de la vida.

A los Dioses Malos de Occidente los anima parecida soberbia, la de la humildad extrema, la del Sumo Sacerdote que renuncia a la cruz de oro y vestimenta que llevaron sus predecesores  no por sí mismos sino por razón del cargo, y que exhibe la cruz de plata y las zapatillas de fieltro proclamándose el más modesto de los modestos, digno de la simpatía fraternal de los que han alcanzado la cima del desdén por su propia riqueza y desprecian comodidad, apariencia y esos objetos propios del anhelo de los pobres. El Sumo Sacerdote predica la carencia de bienes de este mundo, en franco contraste con las genuinas caridad y humanidad cristianas de un dios que comía cordero y pan, bebía vino y animaba a ocuparse de los enfermos e inválidos. El público ideal de los Dioses Malos es otro, una Humanidad ya pasada por el filtro selectivo de la nada tierna Madre Naturaleza, seres jóvenes, vigorosos, resistentes, voluntariosos en el seguimiento de consignas, más dados al empleo de la energía en el deporte que en el cerebro, con buena imagen y sonrisa propia de la felicidad permanente. El Hombre Nuevo en fin, no tocado por alusión alguna a la enfermedad, la decadencia, la tristeza, la muerte Tampoco por los surcos de la reflexión ni por el peso de la memoria. Elástico, fresco y desdeñoso de la buena comida popular y del agua caliente pero admirador de todos los signos de jerarquía y dominio en los que el austero apóstol se complace. Réplica en fin del líder incombustible, a imagen y semejanza, en menor formato, de los nuevos dioses.

Paraíso VIP

Topografía del Olimpo

Finalmente es un evangelio que carece de originalidad pero no de muy material e inquietante estructura. De hecho, nunca, gracias al uso pervertido y monstruoso de la telemática, su poder había sido tanto. El reino que se pretende implantar en este mundo y cuyas consignas se escuchan en millones de canales y mensajes no es otro que el viejo comunismo remozado, el afán totalitario, el manual de fabricar en serie el Hombre Nuevo y ponerlo a disposición de los mandarines. El neocomunismo actual, todo sonrisas y verdor, tiene como música de fondo los aplausos del partido único Chino y las más toscas pero muy convincentes amenazas de las mafias rusas, de Moscú y de los controladores del paso de materias primas. Corresponde al temible empeño de destruir desde el interior, por franquicias interpuestas,  países e individuos libres, arrebatarles cuanto poseen y la idea misma de trabajar por ello, empujarlos a un redil donde disfruten, y agradezcan, la igualdad del pienso. Ahí reside la felicidad de los auténticos ricos: sobrevolar la grey, soldar sumisión y devoción en el vapor que a ellos les sirve de perfume, escuchar por doquier dos y dos son cinco, cosechar abrazos y sonrisas. Y gozar luego con su corte, una vez  revisados en múltiples pantallas los informes, de los bienes y placeres debidos a los líderes.

De la Comuna Celeste al Cielo.

Sin embargo la fractura entre los núcleos que imponen, sin asomo de consulta democrática, cambios radicales en el tipo vida y la indignación e inquietud que sienten aquéllos forzados a someterse a decisiones ajenas que repugnan al sentido común y a la profunda y legítima aspiración a la propia autonomía y al bienestar cotidiano, la negativa a sacrificarse en nombre de dioses en los que no creen, la oscura conciencia de opresión y fraude han alcanzado dimensiones y presiones propias de placas tectónicas. Y el magma no encuentra puntos de salida porque se les ha arrebatado la dignidad y la palabra, precisamente arrojándoles simulacros de comunicación infinita y de quimérico y perdurable reparto de beneficios que recibirán por la pantalla sin moverse del asiento o reclamarán en monólogos interminables con grabaciones telefónicas mientras en las calles se hacinan parados que podrían y querrían ofrecer mucho mejores y desde luego preferibles servicios directos físicos.

Ni moderno ni online

Los apóstoles online

Desde América hasta los confines de la desgajada y desgarrada Unión Europea, el hervor y explosiones consecuencia de la presión llevan gestándose mucho más de los diez años que suelen atribuírseles, aunque hayan saltado al primer plano recientemente y adquirido un pico de notoriedad con las últimas elecciones presidenciales norteamericanas y la permisiva y teatral, atrezzo lumpen incluido, toma del Capitolio. Es la perfecta ilustración, en trazos muy gruesos, de lo que se presenta como masa compuesta de los despreciables, zafios, atrasados, impresentables y malos, a los que no puede menos de personificar alguien como el Presidente saliente, que reunía esas cualidades y no dudaba en exhibirlas.

Las élites miméticas de la norteamericana, la beautiful people de Europa y aledaños, no han dudado, con conmovedora homogeneidad, en analizar y comentar cuanto sucedía recurriendo al instrumento del que llevan sirviéndose varias décadas y que han incrustado en la cultura, los mensajes y la conciencia popular. Se trata del chantaje dual, tan fácil como falso, servido por la reciente plantilla de dioses y evangelios, provistos de tópicos bienaventurados, de un bien remunerado sacerdocio y de una red de inquisiciones. Se han secuestrado lenguaje, medios de comunicación y a la expresión y gestación mismas del pensamiento en una especie de implante cerebral de autocensura mediante el cual grandes contingentes de población creen que se hallan en un mundo en el que prácticamente la especie humana se divide, y ha dividido desde la aurora de los tiempos, en Buenos/Malos,  Éstos deben identificarse -y ay del que automáticamente no lo haga- por una parte, en los primeros con el marchamo de izquierdas, progresistas, socialistas, comunistas, antifascistas, trabajadores,, feministas de género, inclusivos. centristas .dialogantes. En los segundos, abominables sin paliativos, las etiquetas fatales son  derechas, liberales, fascistas, capitalistas, burgueses, nazis, conservadores, propietarios, emprendedores, reaccionarios, machistas, extremistas, crispadores, racistas. En el caso de España, vergonzante donde los haya, en la que la visión política ciudadana se ha revelado incapaz de ir más allá de la comunidad de vecinos mal avenidos, es preceptivo añadir como Buenos nacionalidades, multicultural, identitario,  ancestral antifranquista (Nota Bene: post mortem), foral, diferencial. Los Malos gozan además en este caso de epítetos constantes: facha, centralista, franquista, nacional.

Las Tablets de la Ley

Los nuevos dioses se sitúan, en un espacio lo suficientemente alto, difuso e incontrolable como para servir a las proclamas de cualesquiera líder y élite que, en su nombre, culpabilice e imponga diezmos y vasallaje a la grey a la que él graciosamente favorece y salva. La franquicia oficial del mesías invoca a sus pares celestes. El Dios Planeta, el Dios Futuro, el Dios Clima, el Dios Energía Bondadosa, el Dios Medioambiente, el Dios Género y el Dios Victimas y Víctimos son perfectos para el perfecto totalitarismo anónimo. La utilización mercenaria del nuevo Olimpo, del socorrido santoral a siglos vista, ejerce exactamente el efecto contrario al que se proclama, impide medidas y estudios razonables, ceñidos a situaciones, lugares y seres concretos. No habrá dictador que no se deshaga en alabanzas a la nueva red de Burós Políticos Verdes, Dialogantes, Progresistas, Ambientalistas, Ecológicos, Inclusivos, Policéntricos y Multiculturales. Se trata, además, de dioses que resultan extremadamente adaptables en mantenimiento y sacrificios y que, como Futuro, el más cómodo de los dioses por cuanto inexistente, están exentos de críticas so condena de herejía.

Bueno y Malísimo (y feo).

El arma del  dualismo preceptivo es un instrumento de chantaje, continuo, social, cultural y, sobre todo, económico, puesto que significa llanamente la promoción e implantación de capas de parásitos exclusivos dueños y administradores de plataformas y sumisas audiencias, de las que extraen beneficios a escala de los Estados, lo cual rinde mucho más que corrupción alguna, gracias a la intimidación que su monopolio oficial supone y a la consiguiente extorsión ejercida contra los que sí producen, crean, valen. En suma, una sustitución del mundo real por el irreal de explotación a distancia. Un márketing de proporciones tan colosales se consigue con un dominio de los medios de comunicación abrumador, gracias a la feliz confluencia de la ola de clientelas parásitas de utopías subvencionadas (fenómeno históricamente nuevo) y el imperialismo informático. No se trata, ni mucho menos, de un simple fenómeno pasajero de manipulación semántica y demagogia. Su dimensión  se está revelando día a día, por la implosión de estructuras básicas de los países, por la inclusión en el índice de ideas prohibidas de los valores universales, por el abandono de la defensa y mención de éstos cara al exterior y por una regresión obvia y acelerada, ante la que las víctimas y afectados por la plaga parásita permanecen mudos, acobardados y desarmados a causa de la presión ambiente, de la necesidad de aceptación laboral y social, de la convicción de impotencia y por el franco temor, que se palpa incluso en las más informales conversaciones, de verse incluido en el bloque de los Malos, reaccionaros, fachas, derechistas y de ser objeto de rechazo, agresiones u ostracismo. En este sentido, se está viviendo la época de menor falta de libertad, literalmente, y mayor atentado contra la vida privada que se recuerda. Todo un logro.

Al desgajarlos de su contexto histórico para construir el mito dual, términos de muy real peligrosidad, como nazi, genocidio, totalitarismo se han banalizado y por lo tanto, al no existir delitos per se y responsables, criminales y crímenes, se ha abierto una tierra de nadie ética en la que puede acampar cualquiera y hacer y afirmar lo que le plazca mientras se cobije bajo una bandera y goce de audiencia suficiente. Hacia ese descampado se precipita un muy especial lumpen que se ve excluido y despreciado por la nueva e inalcanzable élite y que carece de formas de expresarlo, tanto más cuanto que el placebo del diluvio de mensajes es inversamente proporcional a la reflexión, el conocimiento y la significancia. El interesado mito dual ha producido también efectos nefastos en el polo demonizado de los Malos. Las víctimas de la nueva inquisición están lógicamente a la defensiva, no ven sino ataques en cualquier alabanza del sector público y se enquistan con frecuencia, sin análisis objetivo ni racionalidad algunos, en puntos ideológicos abstractos, pasionales y ajenos a la complejidad de las situaciones individuales reales y al valor de la solidaridad

 La plaga dual es pandémica, ha anegado múltiples países, pero ninguno es un ejemplo tan claro como España, porque en ella se ha llegado al evidente extremo de país fallido, lamentable zurcido de piezas y remiendos que prohíbe el uso de su propia lengua, se reparte entre clanes, abomina de su historia y es la única entre las que deberían ser sus pares que ya no merece el nombre de nación. Su caso ilustrará probablemente capítulos de estudios sociológicos por su especial explotación del mito dual a fuerza de recrear el fantasma de una pasada guerra civil de forma que sirva de perpetuo instrumento para mantener a la población bajo chantaje y monopolizar, con intención de eternidad, poder, control y economía .por parte de la clase parásita. Figurará en los manuales como ejemplo del paso de país a anécdota.

Revolucionarios esperando su momento. Madrid 2011

 

El Antiguo Testamento

La extrapolación de vocablos que sólo son válidos referidos a épocas y situaciones concretas y únicamente pueden ser utilizados en estudios históricos y sociológicos no es, finalmente, sino una de las facetas de un fenómeno de mucha mayor envergadura que puede, y está de hecho logrando, sumir en la indefensión a millones de personas. El obligatorio dualismo tiene una semilla, de considerable tamaño por sus efectos aunque relativamente reciente, que se ha utilizado para explicar nada menos que la totalidad de la Historia desde que el homínido bajó del árbol. El dogma de la Lucha de Clases, que trata con apariencia científica y definitiva cualquier faceta humana, reduce en realidad a los sujetos a rebaño, a categoría animal cuyos miembros nacen, viven, se reproducen y mueren definidos por una especie de genética semejante en cada uno a la de los demás de su grupo, homogéneo éste en comportamientos y rasgos con variaciones puramente zoológicas. Establece un dios colectivo e inmutable llamado Trabajadores que ignora la evidencia y el presente y sacrifica vidas y haciendas al Dios Futuro. Desgajado de circunstancias concretas, de análisis, el dogma es simplemente falso, y su énfasis en su igualitarismo enfermizo delata de por sí la pobreza del razonamiento, su agresividad en la imposición da idea de la carencia de base real. Se trata de una construcción en la que desaparece el individuo como sujeto, y con él  cuanto lo protegía, las leyes iguales para todos, la  pluralidad de las formas de expresión, la búsqueda independiente por parte de cada cual de la existencia que considere más dichosa.

Los viajes perdidos

Su mutación actual, del siglo XX al XXI, consiste en dominar órganos de propaganda, alimentar continuamente variables de rencor victimista, disponer de vastísimas clientelas dependientes en lo material, cultural y laboral de satrapías anónimas que les reparten lo que ellos ni se merecen ni se han ganado por sí mismos y reservar para la nueva e inalcanzable élite lo mejor de lo anteriormente producido. Poco importan los cuerpos, en este contexto. Es mucho más útil el dominio, desde el interior, de los comportamientos dirigidos por la diaria ración de consignas disfrazadas de ideario preceptivo que tiene un mandamiento cardinal: No percibir la realidad, los actos concretos realizados por personas concretas, es decir, lograr la desaparición de la responsabilidad individual, la desaparición del planeta auténtico, que es el cotidiano, y su sustitución por construcciones virtuales, eternas y universales. Éstas son al mismo tiempo transitorias, puesto que cada una reemplaza impunemente a la anterior sin posibilidad de réplica ni aun de recuerdo, porque  memoria y conocimiento han quedado abolidos y su frágil, limitado y manipulado espacio es el de una pantalla cambiante que carece de reservas propias gracias a la destrucción de los fundamentos del saber por obra de Reformas Educativas diseñadas para ello, y que no por azar son acérrimas enemigas de Humanidades, Historia, Estudios Clásicos, Arte y de cualquier acto y persona que muestren grandeza o que hayan sido guiados por caridad, desprendimiento, heroísmo, honradez y excelencia.

El saber sí ocupa lugar

El limitado espacio de la percepción y la memoria es ajeno a la omnipotencia cognitiva que parece ofrecer la lluvia de comunicación. Lo que está ocupado por Me Too, por normas sobre el color rosa,  por la felicidad sin propiedad y el eterno San Valentín prometidos por China y la vasta mafia oficial rusa no deja oportunidad ni lugar para hablar de los millones de muertos, de sus campos de concentración y de sus presos. Ni tampoco hay sitio para la mayor discriminación que ha existido y existe: La de las mujeres en el Islam, véase la teocracia iraní.

La máscara de hierro islámica

 

 

 

El ser humano aquí y ahora, irreemplazable, de vida corta y derecho durante ella a buscar su propio camino, es objeto del mayo desprecio e impune agresión por  parte de los nuevos dioses. Su mayor enemigo es la mesnada de Hombres Nuevos diseñados por los subalternos del olimpo, de cerebros y rostros lisos y sonrientes y mirada fija en el futuro luminoso mientras ignoran y pisotean a los hombres reales.

Naturalmente, en tan idílico panorama a la memoria y la evidencia las sustituye el relato, una construcción momentánea de los hechos presentes y pasados sobre la cual es fácil colocar al dios Futuro, y cambiar su apariencia según conveniencia del momento, de forma semejante a cómo se cambian los canales en pantalla. El evangelio relato pasa a ocupar el espacio de cuanto era conocimiento, análisis, historia; en él Europa desaparece y se amputan sin rebozo desde la cátedra y el discurso sus raíces, muy presentes y profundas, del Derecho Romano, la cultura clásica grecolatina, el cristianismo. Libertad, individuo y Derechos Humanos desaparecen por el sumidero junto con la necesidad de correr riesgos por ellos y defenderlos. Tal defensa no tiene sentido en un espacio que ya no se considera heredero de nada, de nadie ni de civilización alguna puesto que se ha reducido a un flotante y variable archipiélago de entidades diversas prestas a acomodarse a cualquier vencedor medianamente seguro de sí. El empeño de unión  europea, los ideales del siglo XX,  son presentados como vías muertas ocupadas por burocracias distantes y enfrentamientos patentes o larvados, mientras el decepcionado vulgo, ya maduro para la sumisión por el antiamericanismo que lleva escuchando desde hace décadas aunque los gastos de su libertad, defensa y buen vivir hayan corrido a cargo de Estados Unidos, está presto a rendir vasallaje al decidido y abrumador poder del totalitarismo de los nuevos amos. El relato occidental sólo admite pequeñas europas incapaces de sentimiento común, pasión ni nervio alguno

La limitación de espacio no atañe ni mucho menos tan sólo al cerebral y psicológico. Tiene otra faceta de paralela envergadura: La material, la económica, la distribución de un muy definido presupuesto, de medios y partidas que se miden en números y que si no van a un sector van a otro, sumas que las parroquias de los dioses malos se disputan con uñas y dientes, con tanto mayor ferocidad bajo la fina capa de angelismo cuanto que los beneficiarios son conversos cuyo exclusivo mérito es el control de la comunicación, la propaganda y la repetición de consignas de amor, paz y felicidad planetarias, multiculturales, verdes y eternas.

Ambos espacios, el cognitivo y el material y económico, están ligados como nunca en siglos pasados había ocurrido, porque se ha impuesto, técnica y puñado de monopolios comunicativos mediante, a una cantidad abrumadora de habitantes del planeta una realidad virtual, un deber ser venido de las alturas y predicado desde Sinaíes inalcanzables por Moiseses de sociedades anónimas. La relación entre las sucesivas cruzadas y la evidencia observable es nula, el uso espurio de la informática obvio, la ciencia está secuestrada mientras los fondos van a subvencionar cruzados y comisarios de las sectas. La élite del bien remunerado evangelio está lejos de ser el jardín temático de millonarios aburridos que juegan a la manipulación utópica. Es el envés indispensable de formas de explotación y dominio muy de este lugar y tiempos y de un plan sin libertad alguna para los siglos venideros.

De sacrificios, timos y callejeros del Paraíso

Los dioses tienen, generalmente, en las mitologías su contrapartida femenina. Futuro no puede ser menos y a su palio acompaña estrechamente Modernidad, en cuyo nombre dictadores y franquicias pueden imponer cualquier cosa, planear en un espacio etéreo ajeno a la menor crítica y cambiar, Tablets de la Ley en mano, sin asomo de consulta democrática, la vida cotidiana de millones de seres. Para mayor poder, riqueza y gloria del nuevo Olimpo, cuyo clero se caracteriza por un tipo de estupidez original, nueva y telemática mezcla de suficiencia, desprecio por el vulgo, ambición y prepotencia que ocupan en ellos el espacio de la memoria, la experiencia y la inteligencia. Naturalmente, por beatífica y desligada de los bienes de este bajo mundo y de sus torpes habitantes que la nueva religión pueda parecer, los dioses malos amén de obediencia y diezmos, necesitan sacrificios, humanos incluso, porque el miedo es, por mucho que se lo vista de austeridad de diseño, garantía de sumisión. Conviene incrustar, tatuar bien en las conciencias que sus pequeñas vidas son deleznables y prescindibles al lado de la salvación del planeta y de la de cuantos animales y plantas lo han habitado. En países donde hasta el más diminuto caniche debe tener sus vacunas y garantías de vigilancia conviene soltar osos y lobos, nada vegetarianos, y considerar sus posibles y presumibles víctimas homo sapiens caídas en pro de una causa mayor. Convencida la sociedad, por medio de los arcángeles del dios correspondiente, de que buena parte de ella sobra, el humano intruso debe manifestar su alegría por contribuir, con sus proteínas, a la reproducción de cualquier ser que no lo sea. Cuando no pueda arriesgarse a andar por el campo sin exponerse a la garra del oso, felizmente desaparecido hace siglos de la montaña hispana, cuando sienta, antes de que le degüelle, el hálito del lobo, cansado del cordero del menú, a su espalda, siempre podrá consolarse, antes de morir, con la esperanza, gracias a la genética, de la próxima recuperación de los voraces reptiles gigantes del Jurásico.

El evangelio de los dioses malos promete un paraíso terrenal de parques temáticos de minorías agraviadas sustentadas, sin mayor mérito que su identificación gregaria, por sectores acotados al efecto y sometidos por la policía del clero del nuevo culto a las víctimas diferenciales. Con la ayuda inestimable e indispensable de la dictadura paralela online, que, en vez de integrar naturalmente en límites prácticos de utilidad general las nuevas tecnologías, se esfuerza en crear una red de absoluto control y dependencia en un grado jamás conocido y que, lejos de procurar progreso y bienestar, está eliminando hasta la más mínima posibilidad de expresión democrática, autonomía, intimidad y defensa de derechos. La desaparición del individuo y la ocupación de su espacio significan la erradicación de relaciones físicas, comunicación directa,  privacidad y autonomía, y la sustitución de muy queridos usos cotidianos  por la esclavitud entre cuatro paredes y una pantalla, mientras las élites gozan de los placeres de la vida real. Nada más grato que este panorama para el dictador y su corte, que sacarán ritualmente en procesión a los dioses malos con Futuro a la cabeza, ante cualquier asomo de protesta y reinarán sobre el rebaño ideal segregado por el Estado de Excepción, tan prolongado como sea posible, que pronto se confundirá con los usos habituales.

 

El rescate

En cualquier lugar……

Y sin embargo sobrevive

La persecución del individuo ha sufrido y sufre un ataque de inusitada, pero organizada, violencia en todos los frentes. Y es inseparable de la destrucción del fundamento mismo de cuanto ha hecho mejor, universalmente adoptada, libre, próspera y grata una forma de vivir, pensar y organizar sociedades. Hay una mezcla de depredación impune, codicia, envidia, rencor social y odio sembrada en ingentes cantidades, una degeneración, que sería caricatural si no fuera por lo letal de sus efectos, del término democracia, que no en vano emplean indefectiblemente todas las dictaduras. El sistema del que ha desaparecido el individuo en sí como centro ha sido tomado por elementos ajenos a la libertad y valores de la persona, véase etnia, lugar geográfico, sexo, color de la piel, ritos tribales, usos comunitarios religiosos, historias míticas. Exactamente lo contrario al progreso y la civilización, que han sido claramente, y con no poco esfuerzo y retrocesos, una lucha por la independencia de las cadenas externas, predeterminadas por factores ajenos a la libre voluntad, una toma de conciencia del valor de esfuerzo, trabajo y méritos propios sin los cuales no hay solidaridad ni bienestar algunos, un ascenso hacia una humanidad que sin el ejercicio del libre albedrío ya no lo es.

Alguien avanza.

Precisamente por eso, y porque el revulsivo de la pandemia ha venido a poner en evidencia en toda su crudeza la fragilidad de lo que se daba por adquirido y perdurable, es buen momento para aprovechar la oportunidad del rescate, de la forma mejor de vivir que se quiere destruir y reemplazar, de la idea del individuo con todo lo que conlleva, de las bases fundacionales de Europa que fueron y son capaces de universalizarse por la común aceptación y comprobación de su excelencia. Es tiempo de rescate en la reflexión sobre China, que no es una masa amorfa de millones de autómatas ni un alien de monstruoso tamaño y lejanía, sino seres con capacidad de diferencia, disidencia, voluntad y cambio. Tiempo de rescate y denuncia de la falsificación de la historia y del antiamericanismo de salón, de la delegación de la autonomía personal y de la conciencia de su precio. También rescate de la indispensable revolución técnica, de la tecnología adaptada, y no a la inversa, a la necesidad y deseos reales de la gente concreta. Con clara percepción de que se puede morir de seguridad y no de amor, vivir miserablemente bajo la aparente comodidad instantánea de nuevas dictaduras, perder cuanto por simple instinto se sabe que es mejor y estimable.

La confrontación con la desgracia, el desconcierto, la indefensión inicial ante la pandemia han desnudado el hermoso cuerpo de lo que por civilización se entiende, lo han hecho, por ello más vulnerable pero también más propicio a recuperación y diagnóstico, más accesible al aprecio por la conciencia de que puede perderse y de que es forzoso luchar por él. Sin temor a los falsos dioses, Rescatando así cada uno lo mejor de sí mismo.

Viva la vida. Ésta.

 

 

 

 

El arma más poderosa

Hay algo que es más poderoso que todo: Una idea, cargada de libertad, de respeto por el individuo y de amor a la vida. Es arma lenta, con pausas y retrocesos, pero su poder nada lo iguala. Es exclusiva de la especie humana, los colmillos, astas, garras y veneno del primate desnudo e indefenso. Anida quizás en un recoveco gris de su cerebro mas no es sólo cerebro. Quizás se desplaza por su médula y navega en su sangre. Corre a más velocidad que el guepardo, hiberna y se aletarga durante largos períodos. Puede hacerse invisible como el agua bajo la luz. Pero luego crece, se afirma, resplandece, y muestra esa cualidad única que es la capacidad de dar lo que no se tiene: Fuerza, esperanza, ánimo.

Ancha es Castilla.

Siempre es primero la idea, y luego se materializa en un objeto, en un plan, en actos. Inexplicables serían si no la extensión de proyectos, los descubrimientos e invenciones, los cambios de gran envergadura a  partir de pobres orígenes y aislados individuos.

Tiene su reverso, de temor, cobardía, servidumbre, que, como carroñeros al acecho, siempre esperan su oportunidad temporal. Sin embargo el arma es tan poderosa que sobrenada crisis y bajezas, prende, y ya no se extingue, erguida como una vela a imagen del hombre frente a los tanques, saboreando,  junto con el reprimido instinto de la fuga, el sabor de su propia dignidad.

Para envidia de los malos dioses.

Rosúa

11/8/20

EL TOTALITARISMO ANÓNIMO

http://www.elrincondecasandra.es/articulos-varios/El totalitarismo anónimo.http://www.elrincondecasandra.es/articulos/

El ponente, docto y seráfico, expone, siguiendo los puntos que se leen en la gran pantalla[i], las cuatro premisas que determinan las condiciones de las principales ayudas económicas europeas a los países de la, aún, Unión que se encuentran en situación más precaria. Como autoridad acostumbrada a tratar con altos dirigentes y miembro habitual él mismo de la cúpula, evita cualquier alusión directa a la gestión culpable de gobiernos concretos, muy en especial del suyo, y enumera a dónde se destinarán los miles de millones de euros. Éstos se clasifican en tres bloques, y el más codiciado y señalado en rojo por su volumen monetario está dirigido, por este orden, a programas de desarrollo nacionales centrados en los siguientes objetivos:

– Cambio climático.

– Descarbonización del transporte y de los sistemas de climatización de los edificios.

– Digitalización y puesta al día de la tecnología del país.

– Política de recursos humanos.

Los otros dos bloques vienen en muy segundo y tercer lugar de prioridades y representan cantidades notablemente menores. La exposición es tan tersa, tan simple y aparentemente intachable que se diría planea, en su proyección sobre la pantalla blanca, por encima del bien, del mal y de cualquier crítica. Sin embargo enciende en el interior de la observadora externa, lega en materias de economía pero no totalmente desprovista de sentido común y fibra humana, una gran interrogación que parpadea con las luces rojas de la alarma. Aquí, de la manera más civilizada del mundo, se está disponiendo de la forma de vida de millones de personas sin la más mínima consulta ni asomo democrático. Con el chantaje subyacente de o esto o ni un céntimo y a pasar hambre, y el peligrosísimo corolario del que el gobernante a quien se le entregue con tales condiciones tal suma tiene nada desdeñables posibilidades de promocionarse como dictador fáctico aplaudido por una corte de parásitos y por una población aislada, confinada, menesterosa y online. A la ciudadanía se le está robando para siempre lo que cotidianamente prefiere, sin que medie consulta, sin términos medios, sin razonable proporción entre avances técnicos y el sistema (fusionado con el cambio de régimen) y arbitrariedad que se pretenden imponer. El afable profesor está presentando, como un nuevo Moisés que desciende del Sinaí del Banco Central Europeo, en nombre de una entelequia llamada Futuro y que aventaja con mucho al viejo fundamentalismo religioso, un totalitarismo de última generación tanto más peligroso cuanto anónimo y, aparentemente, irrefutable, blindado por lo que se presenta como necesario ritmo del progreso científico ante el cual sólo decrépitos reaccionarios y estúpidos luditas presentarían objeciones.

¿Dónde está, en el esquema, la prioridad aquí y ahora de las personas, prioridad que en este caso aúna urgencia, evidencia e importancia? ¿Por qué han desaparecido aquéllos que quieren, pueden y saben ofrecer un trabajo y servicios que son los que la inmensa mayoría de los ciudadanos eligen,  prefieren y que no pueden eliminarse de golpe y masivamente para sustituirlos en bloque por medios telemáticos y control estatal? ¿Dónde están la felicidad, la salvación, la existencia real, limitada, perecedera, única, de los seres humanos concretos, no los de un utópico futuro ni los imaginarios habitantes de sociedades y ciudades de cálculo y proyecto, ni los pobladores de un planeta verde, cristalino y preferentemente despoblado, mediante selección planificada, del desagradable e irrelevante lastre de los reticentes a programa tan impecable? ¿Quién escogería esperar conexión y dialogar con una grabación y una máquina si puede ser atendido por un ser humano de entre los millones disponibles para reincorporarse a su empleo.? ¿Quién exige ver calles desprovistas de pequeños, medianos y grandes comercios para, en su lugar, comer y consumir cada día lo que les ofrezca la pantalla? ¿Dónde está la multitud que arde en deseos de sustituir su pausa del café, la tortilla y los amigos por el holograma y el vídeo?.

El esquema no por atildado y escueto es menos terrorífico. En  las prioridades de la Unión Europea para inyectar fondos según programas nacionales no figura en modo alguno la que debería ser meta primera de sus desvelos y sus esfuerzos: Los que los necesitan y lo que ellos realmente quieren, el tipo de vida que votan por vivir y respecto al cual nadie les ha pedido opinión. Éstos, en finalidades de los que desde las alturas los ignoran, no aparecen, aunque su rango sea muy superior a las mutaciones de un planeta que no cesará nunca de cambiar ni de variar el ángulo de su eje. Se desdeña alegremente a los individuos porque se impone la concentración del interés y del dinero en la vasta, universal y completa implantación de un sistema absoluto, anónimo, infinitamente gregario bajo su apariencia de paraíso de las diversidades.

El cacique bonsai

Naturalmente las directivas tienen una transposición local mucho más tierra a tierra que lo que con tan etérea nitidez exponen los parámetros económicos del Banco Central de la Unión Europea. El reparto de miles de millones a programas abstractos que recogen tópicos populistas ajenos al control, a la eficacia y a la más elemental empatía con los destinatarios es terreno perfecto para gobiernos, presidentes, asesores y políticos, a los que se deja manos libres para embolsarse, repartir y malversar el botín. No pueden pedir mejor esquema logreros sin nivel moral e intelectual alguno. Es el ideal de los caciques siglo XXI para disponer, sin oposición, de un ganado acobardado por la pandemia, silenciado por el régimen de excepción perdurable y envilecido por la impotencia servil, una ciudadanía que ha dejado de serlo porque está sumergida en el especial totalitarismo sin líder, sin doctrina, sin límites, previsiones ni horizontes, en el que deben aceptar que cuanto sucede o es inevitable o, gracias a las disposiciones oficiales, el menor mal, sin responsabilidad personal ni eficacia controlable. Es de esto buen ejemplo, la España de 2020.

En este marco, las catástrofes de origen externo, naturales o no, -véase la pandemia vírica- son para los dirigentes de lance un regalo de los dioses siempre y cuando el gran jefe evite escrupulosamente asociar su imagen al lado oscuro, el de la enfermedad, el error y la muerte. La calamidad externa, gestionada cara al público, lo exime de responsabilidades, controles, plazos, reglas, críticas y leyes y le entrega a una población indefensa, dependiente, atemorizada, empobrecida e incapaz física y psicológicamente de contestación y resistencia alguna, tanto más en sazón para el totalitarismo siglo XXI cuanto que se sabe, por pasivo apoyo (regado por la peor ignorancia, que es la aparente lluvia de noticias) partícipe por omisión en la vileza de disposiciones nefastas. La gran calamidad es providencial: Permite excepcionalidades indefinidas que aseguran dominio absoluto y justifican, como los estados de guerra, la anulación de todos los derechos individuales y jurídicos propios de una democracia y la apropiación del país y del Estado. Viene, además, oportunamente a reemplazar los otros mitos, ya desgastados, utilizados en la ficticia lucha mediática y verbal contra un eterno enemigo creado, exhumado y maquillado al efecto. Sumado esto al vaporoso milenarismo de dogmas climáticos, genéricos y planetarios, la sumisión general, la anulación de las libertades y la completa impunidad dirigente están garantizadas por incomparecencia de contrario. El inexistente dios llamado Futuro ha desplazado del Olimpo a todos los demás. Con la ventaja de que con él la iconografía sale gratis, las profecías son de imposible verificación, la elección para el cuerpo sacerdotal no requiere títulos ni calificaciones, los dones son gestionados, a beneficio de inventario, por la élite del nombramiento recíproco, y las víctimas de los sacrificios, perecedero lastre a fin de cuentas, son eliminadas social, -y físicamente,-pandemia mediante- por imperativo absoluto de exigencias de la Modernidad y el Progreso. Futuro es el dios más cómodo que existe. Porque no existe.

En el extremo inferior de lo que parecen altas decisiones, tomadas por expertos despegados de la contingencia banal y que dictaminan sub specie aeternitatis sobre circunstancias y temas impersonales de tinte pseudocientífico y cargados de la obligada aquiescencia de lo religioso, existe una dimensión nada abstracta, un polo bien hundido tierra a tierra en el aquí y el ahora, la de cuantos  parasitan, en nombre del nuevo evangelio y mandamientos, al resto y viven como nunca por sus merecimientos habrían soñado. Al Jefe repartidor y dueño fáctico de vidas y haciendas sus  propias mediocridad y vaciedad le aseguran el puesto. Es precisamente su ansia de poder, dinero y súbditos, desnuda de méritos, el pilar más sólido de su permanencia y la substancia que une su destino al de sus clientelas. Nada hay en este armazón visible más que la dureza inamovible de la armadura de ambición y codicia que recubre la nada, a la que ni siquiera acompaña al menos el aura negra del criminal, del dictador sanguinario, del mercenario audaz Aquí no existe sino el completo vacío de inteligencia o moral. Sólo instinto, placer del podio y la sumisión y embriaguez de los vítores tras el reparto. Su necesidad de agentes exteriores, en forma de propaganda y distorsión de los hechos, es proporcional a la vacuidad interior, a la ausencia, debajo de la corteza de apariencias, de cualquier elemento sólido, válido o significativo. No utiliza, es propaganda.

El cacique primario desconcierta al analista del siglo XXI, al comentador, que no espera tal vaciedad acorazada. El analista no advierte que este tipo actúa sobre terreno sembrado, que él es el fruto y reflejo exacto del mínimo común denominador que ha procurado abonar en el país que lo produce, que el emperador-bonsai somete a ya sometidos y con decidida vocación y entrenamiento de serlo. El miedo de la epidemia añade un ingrediente exculpatorio al asentimiento al cacique. Es bien recibido por un pueblo ejercitado en el odio a cualquier grandeza y en la abominación de las nociones de país propio, igualdad nacional y ciudadanía. La impotencia ante el sistema anula la responsabilidad propia, El imperativo online y el anonimato de sectores enteros de los que no se puede esperar respuesta corren paralelos al enriquecimiento de los mercaderes informáticos que, a su vez, alfombran camino a la ausencia, indiferencia, negligencia y virtual desaparición, excepto a la hora de embolsar beneficios, del sucedáneo de representantes democráticos en parlamentos que ya no tienen de ello más que la fachada y el nombre. Los supuestos grandes proyectos, a décadas y siglos vista, verdes, ecológicos, amigos del planeta y de la ingeniería social, ofrecen el inapreciable don de la perfecta imposibilidad de auténticos medida y control y el simultáneo derecho de pernada sobre cualquier aspecto de la vida cotidiana de los antes ciudadanos y ahora sujetos. El grupo del cacique y su entusiasta o temerosa corte pueden hacer con ellos cuanto quieran, quitarles el transporte público donde y cuando les plazca, dictaminar sobre sus actos más íntimos, eliminar libros, condenar palabras y pensamientos, gravar alimentos a su antojo, condenarlos por leyes fabricadas al efecto, anular cualquier vestigio de los derechos y libertades anteriores, ordenar rituales de adoración planetaria y beatificación de delincuentes. Es importante que la arbitrariedad, como la omnipotencia, se hagan norma porque nada somete de forma más férrea que la inseguridad.

La tercera fase

No en vano sólo en el cuarto punto de los programas marcados por la U. E. aparecen los seres humanos actuales, como una parte de la biosfera que no habrá más remedio que tener en cuenta en espera de que el tiempo, los virus y el hastío e impotencia ante el mundo que se les ha impuesto procedan a la necesaria selección. Se los aprovechará como mejor se pueda, su felicidad, opinión y albedrío a nadie importan, ni al consejo de doctos programadores y directivos ni al puñado de grandes empresas telemáticas ni a su fiel corte del tándem gobierno/oposición, colaboradores y clientes de un totalitarismo en el que las personas están radicalmente inermes, en un grado jamás conocido, frente a un sistema sobre el que  no tienen la menor posibilidad de control, blindado ante cualquier crítica so pena de acusación de caducos luditas culpables de abominable rechazo a la modernidad y la ciencia. Se han vivido épocas más peligrosas, inseguras, pero ninguna, en la historia toda de la Humanidad, la dependencia e indefensión han sido semejantes.

Como los grandes ríos, el curso creciente y ahora arrollador del totalitarismo anónimo tiene un reducido punto de nacimiento, aquél en el que dejaron de considerarse los hechos concretos de individuos concretos y se pasó a clasificar, como a ganado de genética inmutable, a los humanos en grupos de dualidad opuesta que los situaba en el Bien o en el Mal. Se abandonó la valoración racional, la evidencia, el valor concreto de sucesos e individuos, y se sustituyeron juicio, cambio, análisis, pensamiento por dualidades tan gregarias y gratuitas como falsas, que automáticamente colocaban en la zona benéfica o en la maléfica y eliminable. Véase la Lucha de Clases, Derechas/Izquierdas, Progresistas/Reaccionarios, y toda su progenie. Minorías (siempre oprimidas/Mayorías (siempre opresoras), Víctimas/Verdugos. Como el victimismo vende bien y la comunicación debe colocar su producto al por mayor mientras que el individuo responsable de sus actos, y de sus méritos, no es rentable, la falsa dualidad goza del mejor de los mercados. España ha cultivado el chantaje dual hasta la extenuación, con tan especial ahínco y tan abundante cosecha de parásitos que se ha ganado por sus propios méritos el título de país fallido, como no podía ser menos en el caso de uno que abomina de nombre, símbolos, historia, entidad nacional y lengua propios,

El dualismo no ha cesado de avanzar armado del chantaje verbal, cultural y mediático, en espera de la deseada, y que ya comienza a ser real, confrontación física. Hasta implantar un clima de guerra civil social maniquea que prolifera como la peor pandemia.

Tiempo de dictaduras anónimas, que, con objetivos milenarios,  mitología pseudocientífica y planteamientos de un frío fundamentalismo, sustraen derechos, libertades, placeres, pasiones, evidencias, contacto directo, reunión, expresión, gozo, tristeza, pasiones, soledad, honradez elemental y cuanto constituye el núcleo humano del individuo. En las contabilidades de un puñado de empresas y de los aspirantes a pequeño césar, de los gestores, asesores, presidentes y grupos políticos sin más horizonte que conservar y aumentar cotas de poder y cantidad de ingresos, país y Estado pasan a ser un simple botín, la democracia deja de existir, la palabra civilización pierde su sentido. De no pasar a la defensa de valores y logros infinitamente mejores que los que se pretende imponer, se va al tipo de sociedad ya esbozada por varias obras de ciencia ficción, con sólo dos clases de hombres: la masa del ganado productor, consumidor y servil y la capa rectora, única en tener acceso al jugoso fruto de la vida real y libre.

Rosúa

[iC]iclo de conferencias sobre la situación de España en Europa. Madrid, octubre 2020. Caixaforum Cátedra.

09/19/20

UN MUNDO FELICÍSIMO

UN MUNDO FELICÍSIMOhttp://www.elrincondecasandra.es/diario-de-la-pandemia-madrid-13-marzo-de-2020/

 El tsunami de estupidez, densa, creciente, inagotable, avanza a tal rapidez que parece situarse sin esfuerzo a la altura de los labios, de los ojos, haber anegado totalmente el cerebro y paralizado en las extremidades cualquier acción defensiva, sin permitir siquiera la simple huida. Con perfecta tranquilidad un análisis socioeconómico anuncia el cambio inevitable de forma de vida al que no cabe sino someterse. El suplemento económico dominical [1]pontifica que baja de un irrefutable Sinaí la nueva Ley: nada volverá a ser como antes […] fin de la era analógica […] se acabaron las tiendas de barrio y la asistencia a las grandes superficies [… } se reorganiza el ocio, con una vida más casera […] Se acabó el tiempo no digital […] El mundo tal y como lo conocíamos en febrero se ha acabado. Aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid y el virus por España, ahí tenemos instalados a una dictadura, Leyes, a un Presidente y a un Gobierno con visos de eternidad por imperativo telemático postmoderno. Nadie los ha elegido, ninguno los ha aprobado, es la maniobra más antidemocrática que imaginarse pueda de imposición general, irreversible, ubicua y absoluta, aupada, naturalmente, en la excusa de que cualquier asomo de alarma y oposición sería una retrógrada y absurda rebelión ludita[2] contra los avances de la ciencia. La destrucción de cuanto hay de grato en el vivir cotidiano exige el todo o nada, y goza como acelerador de un proceso previo de chantaje en una población habituada a la estúpida falacia del terror a ser tachada de no progresista- El anunciado robo es de una talla nunca vista e impresionante. Se sacrifica nada menos que la voluntad, el libre albedrío, los derechos más elementales y el vivir cotidiano del conjunto de los ciudadanos en el ara de la devoción a la existencia online, al puñado de empresas que la manejen y a los escogidos y nunca antes tan privilegiados núcleos gubernamentales y fácticos unidos a ellas. La España de 2020, en su desastrosa gestión de la pandemia, el nivel ínfimo y ridículo de su Gobierno y la sumisión bovina, acobardada y resignada de sus ciudadanos es un excelente ejemplo. Los privilegiados se guardarán muy bien de vivir de tal manera y les faltará tiempo para huir, en cuanto se apaguen el micro y los focos, a entornos y experiencias verdaderos.

Qué mejor que pasarse la mayor parte del tiempo estabulado entre cuatro paredes, pendiente de un transmisor audio-visual, comiendo paquetes encargados a distancia, vistiendo, bebiendo y tocando perfiles ficticios, charlando con guarismos millonarios de amigos inexistentes. Y pagando para mantener una jauría de sueldos, dietas, prebendas, pensiones a perpetuidad, cargos, asesores, ministerios inútiles, ridículos y espurios a los cuales además, -y ésa es la mayor desgracia- su nivel ínfimo no les permite sino idear consignas e injerencias en la privacidad e incluso sentimientos y pensamientos de la gente, ésa que, a su pesar, los mantiene con los impuestos a su trabajo.

Agotado por el uso el chantaje de  “Es usted un facha, reaccionario, franquista”, etc., etc., amanece el nuevo: Todo online o nada. De lo contrario se quedará sin móvil ni aplicaciones, lo cual es peor que la muerte. Aprovechando una vez más el trayecto del Pisuerga virtual y las reales ventajas que su adecuado uso ofrece, se impone de facto como horizonte mucho más allá de la pandemia una reclusión domiciliaria perfectamente controlada, horarios y disponibilidad laboral indefinidos y censura social a gogó para los individuos y amantes de la  vida real críticos. Con un poco de suerte, se incluirán en el plan pausas-café con proyección de compañeros virtuales y gafitas nocturnas para simular caricias que pueden llegar, según tarifa, hasta el orgasmo

Uno de los bienes colaterales de cambio tan excelente es, por supuesto, la supresión de esos sectores lentos, improductivos, y nada fotogénicos que son los viejos, de discutible calidad informática, reacios a abandonar memoria, cultura y trato humano, convertidos en forzosos robinsones de pocos metros cuadrados a base de roerles vías transitables eliminando transporte público, amigos de la sinceridad y la evidencia e incómodos partidarios de alzar la voz y denunciar el tsunami de estupidez y atentados al más elemental sentido común. Con el benéfico virus se han conseguido importantes logros en este meritorio rasgo del progreso técnico: Ya ha habido selección de los que no valía la pena que siguiesen estando vivos  y lo que se ha hecho y aceptado socialmente una vez (siempre hay nuevos judíos y estrellas amarillas) se repetirá. Ya se ha conseguido que se los mire como leprosos y fuentes de contagio. Puede que la siguiente propuesta de un avispado becario de las empresas online sea estabularlos frente a pantallas gigantes.

Europa, y España, no poseen enormes reservas de petróleo, ni exportan gas y minerales raros, pero sí tienen un bien principal, tan valioso y único que ha sido imitado y adoptado por el Globo entero: Una mejor, más grata, feliz, segura y libre forma de vivir. Si no son capaces de reconocer y defender esto están haciendo un pésimo negocio, ellas y el menú exportado desde Silicon Valley y empleado a gigantesca escala por el Partido Comunista Chino.

El gran golpe de estado es de tal magnitud que su dimensión ni siquiera se advierte ni su efecto se concibe. Sin exposición ni acuerdo ni permiso ciudadano alguno se roba a la población lo más valioso: Su modo de vida, el que prefieren, el que es más grato y más humano y les proporciona, día a día, fragmentos modestos pero seguros de real felicidad. Deben y deberán desaparecer los contactos directos, pequeños comercios, restaurantes, bares, los paseos por galerías de tiendas, la comida servida en mesa, el camarero conocido, las cañas, las tapas, la librería con su librero. Todo deberá en la práctica ser prohibido, quedar fuera del alcance, ser anatema, resto decadente de un pasado ineficaz ¿ Ineficaz para quién? No para la inmensa mayoría a la que esto le proporcionaba satisfacción, calor, humor, atención, dicha, compañía, ejercicio de su libertad, descubrimiento de otros. Cada cual deberá encerrarse con su ordenador, recurrir para absolutamente todo a su pantalla, ignorar la existencia del mundo externo excepto por el repartidor que llame a su puerta y los fotogramas que el rectángulo escoja y le presente. Ya no habrá, no hay, empleados conocidos en los bancos, ni oficinistas a quienes recurrir, ni informadores. Habrá, para todo, larguísima espera, pantalla, líneas, la completa dejación de responsabilidad personal puesto que todo depende del programa informático, la inmensa pérdida de tiempo acumulada en intentos de contacto con voces mecánicas y sedes vacías y el grado de indefensión más grande que ha conocido jamás el ser humano.

Nadie, ningún ciudadano ha elegido ese mundo horrendo, ninguno ha votado tal programa ni ha dado su beneplácito para que le arrebaten, so pretexto de eficacia y necesidad de implantación online,  por completo su forma de vida infinitamente más grata y mejor. Ni uno solo optaría sinceramente, si se le diera la opción, por la grabación, las pausas, la respuesta mecánica en vez de la atención personal. Sin embargo el gran golpe de estado se ha impuesto y el virus ha sido providencial para acelerarlo, tergiversar el secuestro de libertades e imposición total y totalitaria que condena y denigra cualquier resistencia como simple, torpe y caduca incapacidad de adaptarse al progreso, a la nueva era comunicativa y los avances científicos. Se trata de utilizar de forma fraudulenta y desmesurada recursos puntuales técnicos útiles, y justificar un descomunal fraude y ataque contra una población privada de defensa, fichada y controlada al máximo, desorientada y manipulada por el chantaje de ser calificada de reaccionaria y opuesta al cambio moderno. El proceso no comenzó ayer; se ha amasado con el culto a lo nuevo, lo reciente, lo joven, lo gregario y lo fácil y con el paralelo desprecio al humanismo, la historia, la memoria, el individuo, la vida privada y el esfuerzo, a lo que no está bajo la tecla y el millón de mensajes sino en el camino recorrido hacia el conocimiento y la merecida libertad.http://www.elrincondecasandra.es/siempre-hoy/pandemia-y-pandemias-2020/

Rosúa

[1] El Nasdaq anuncia el fin de la era analógica. Actualidad Económica. 6-12 septiembre 2020. Por Josef Ajram.

[2] Ludismo: Movimiento, que comenzó en Inglaterra en el siglo XIX, de artesanos opuestos a la introducción de nuevas máquinas por el peligro de pérdida de puestos de trabajo. Se ha asimilado, erróneamente, a general tecnofobia.

09/18/20

El gran carnaval

“El gran carnaval” versión española.http://www.elrincondecasandra.es/diario-de-la-pandemia-madrid-13-marzo-de-2020/

http://www.elrincondecasandra.es/siempre-hoy/pandemia-y-pandemias-2020/

 

Hay que montar un gran carnaval centrado en el espectáculo y aglutinado en el jefe y su entorno como núcleo y símbolo de sentimientos e imágenes positivos. Debajo, una finalidad totalmente espuria: Lograr, afianzar y monopolizar un botín económico y social. Ésta es, a partir del accidente ocasional de un hombre atrapado en una mina aprovechado por un inteligente y ambicioso periodista sin escrúpulos, la trama de una  película de 1951 de gran actualidad, dirigida por el genial Billy Wilder: “Ace in the Hole”, traducido (y no mal por esta vez) como “El gran carnaval”. En ella  sólo había un muerto, asesinado en realidad por la innecesaria prolongación de su rescate, forzada por el periodista para aumentar el morbo y la cotización de sus artículos, por el el sheriff corrupto, que busca popularidad y reelección, y por la indiferente y codiciosa mujer de la víctima. Acuden masas y medios de comunicación al espectáculo, del cual el periodista se ha asegurado la exclusiva. Pero ese villano, Kirk Douglas, se redime con un final noble.

En España el montaje tiene como pedestal miles de muertos silenciados e innumerables seres humanos segregados y a veces abandonados y condenados a causa de su edad. El foco mediático se centra en el Presidente Líder, que tiene que ser fuerte, en flor de madurez, fotogénico y jamás asociado ni en imagen ni en actividad algunas con la enfermedad, con los ancianos (ya no hay “mayores”), la fealdad, los infectados, los hospitales y la muerte. Véase la pandemia de 2020, en la que el Gobierno español se lleva la palma de la desastrosa gestión y manipulación mediática., Nunca, ni él ni los suyos, el consejero áulico y su alter ego en la Presidencia, los visitaron, no evitaron en el momento oportuno las grandes manifestaciones creadas ad maiorem gloriam suam, (ningún muerto vale perder minutos de televisión y propaganda). Vistieron alegre corbata roja, atuendos deportivos, simpáticos disfraces de ganador de concursos televisivos acordes con la sonrisa equina y el rostro pétreo. Promocionaron, como si de una feria se tratase, canciones, bailes, gastronomía casera, historietas, chascarrillos y gozo juvenil. La triada que controla la visión popular de la plaga promocionó, como si de una feria se tratara, canciones, bailes, gastronomía casera, chascarrillos, historietas y actividades de vital gozo juvenil. Detrás, en una silenciosa fosa común mediática, se van apilando las víctimas.

El botín  ahora es enorme, incomparablemente superior a los pocos miles de dólares de Kirk Douglas. Es nada menos que el presupuesto, cargos, medios y fondos de un país entero. Y la asimilación de los aguafiestas críticos y de los escasos que se oponen al robo incluye, naturalmente, como desde hace décadas es norma en España, el chantaje habitual con metralletas cargadas de denuncias de facha, reaccionario, derechista por parte de los que desde los años ochenta viven del lucrativo negocio del antifranquismo post mortem.

El Kirk Douglas de “El gran carnaval” es un personaje de una valentía y capacidad de honradez resplandecientes en comparación con la vileza de la maniobra en la España de 2020, que ha teñido de pasiva complicidad a buena parte de la población. Ha habido en el país presidentes y gobiernos malos, pero ninguno ha inspirado la repugnancia que el actual. Su espectacular fachada de ausencia de escrúpulos y de moral, su exhibición de egoísmo cerril y prepotencia huera y el feroz e incondicional apoyo del grupo Parásito, que es y ha sido el gran enemigo real y no la falsa dualidad izquierdas/derechas, son infinitamente más míseros que cuanto pudo imaginar Billy Wilder.http://www.elrincondecasandra.es/articulos-espana-politica-transicion/

Rosúa

07/13/20

El País de No Pagarás

El País de No Pagaráshttp://www.elrincondecasandra.es/biografia-bibliografia/

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Había una vez un país en el que nada se pagaba nunca y esa era su divisa, su credo, su proyecto, su visión del futuro y su firme creencia de cuál había sido, o debería haber sido, su pasado. Cada mañana, a la que el sol salía, sus habitantes esperaban que iba a iluminar un territorio nuevo en el que, a diferencia de oscuros tiempos anteriores, no quedaría apenas rastro, como de un mal sueño, de los desagradables usos y costumbres de la era antigua, injusta y trabajosa. Se encontraría cada cual, en la misma proporción, calidad y peso, su desayuno, y así ocurriría con todas las pitanzas. De manera semejante, y según gusto, cercanía y apetencia, se instalaría cada uno, por horas días, años o semanas, en la casa que fuese de su agrado, desplazando, si necesidad de ello hubiere, a los ocupantes. De igual forma se procedería con la vestimenta, vehículos, objetos y con cualquier tipo de servicios.

En el País de no Pagarás se valoraba, sin embargo, en extremo la consecuencia, de manera que el conjunto, de los mayores a los menores actos, correspondiera estrictamente a la divisa. Hubiera sido de abominable mal gusto y de reprobación unánime la exigencia de algún tipo de contrapartida para ocupar oficios, trabajos, cargos, ocupaciones de cualquier índole. Se entraba tranquilamente en el despacho, sala, aula, consulta, obra, centro de cualesquiera operaciones, y de la misma forma se abandonaba, como era frecuente, en breve por fatiga o hastío, o por exigencia del siguiente ocupante. Grandes dispensadores de lo que se vino a llamar, por pura estética ya que así figuraba en la letra gótica de las introducciones, títulos se situaban en zonas ajardinadas que ocupaban espacios que otrora se llamaron universitarios. En cada máquina bastaba con la impresión de la palma de la mano para que aparecieran sucesivamente, a elección del consumidor, diplomas diversos de la categoría que se deseara. No existía, lógicamente, la menor contradicción en el número de sus poseedores puesto que aquellos decorativos documentos en modo alguno implicaban conocimiento ni especialización de ningún tipo ni eran, en el feliz País de No Pagarás, remunerados o exigidos. De hecho, cada mañana el césped aparecía sembrado de ellos hasta que eran oportunamente dispersados por el viento.

Las reuniones nunca eran de menos de mil individuos y transcurrían en un cordial intercambio de abrazos y besos animados por la afectuosa consigna “De gente a gente”, en un clima de homogéneo disfrute de la seguridad en la homogeneidad y gratuidad de los días y en la certidumbre de que, en cualquier caso, jamás existirían diferencias ni remuneración alguna entre los miembros de la “gente”. De hecho, se había borrado del léxico como obsoleta la palabra “envidia” puesto que en No Pagarás carecía de sentido. El vocabulario había experimentado un sano proceso de adelgazamiento, perdido buena parte de la grasa verbal que obligaba a manejar sutilezas y múltiples significados que incomodaban en las vastas reuniones a los asistentes. Cabía incluso el peligro de que el entramado de conceptos y palabras los llevara a hacer un esfuerzo, lo que chocaba frontalmente con los principios y leyes en vigor

La vida social y política era en No Pagarás mucho más animada de lo que hubiera podido suponerse. Cada día se fabricaban y exhibían un pasado y un futuro nuevos, con personajes, preferentemente colectivos, cortados a la medida de “Gente”, intercambiables y por encima de todo en absoluto susceptibles de despertar inquietudes de emulación ni desazón comparativo. Se trataba de un divertido pasatiempo semejante al de ir incrustando diminutas piezas en el tapiz de un rompecabezas de grandes dimensiones al que se debían adaptar, sin perfiles discordantes ni aristas, las figuras del pasado que desordenadamente fueran surgiendo y las que pudieran añadirse en el tejido futuro de la nación dichosa repleta de gente bienaventurada. País feliz hasta tal punto que ni siquiera lo turbaban arcaicos recuerdos de la vieja nomenclatura o asuntos de trámite respecto a los vecinos. Ningún rasgo ni símbolo comparativos eran en él aceptables por cuanto implicarían contrapartida de atención y esfuerzo, conocimiento del pasado y enojosas categorías, tanto tiempo ha abolidas, de valor y mérito. Bajo la guía paternal de “Gente”, se habían repartido hacía mucho tiempo fragmentos de fronteras, accidentes geográficos, hablas, flora, fauna y fenómenos atmosféricos, y se hablaba con temor y hostilidad, en voz baja con tono y miradas huidizos, del tiempo oscuro de las diferencias, los esfuerzos, la obligatoriedad de tareas y los pagos. Luego se elevaba la mirada agradecida hacia el cielo homogéneo, sin nubes, tormentas ni pájaros, del infalible salvador Gente, incorpóreo y semejante a una acogedora cúpula de mullidos materiales.

Los países de la comunidad Pagamos se habían acomodado sin esfuerzo al trato con el apéndice extemporáneo que representaba el País de No Pagarás. Atravesaban sus inexistentes fronteras, pasaban en él temporadas extremadamente gratas y disponían ventajosamente de cuanto les parecía oportuno. Disfrutaban de lo que en él les apetecía, enviaban a los aborígenes indispensables pero bien calculados suministros, les impedían cortésmente el acceso a sus propias naciones exteriores y a los beneficios que en ellas sus ciudadanos pagaban y de los que, lógicamente, disponían, y controlaban la situación de modo parecido a los grandes complejos hoteleros: Cada habitante del País de No Pagarás llevaba una pulsera electrónica con la que se medían gastos subvencionados por los de Pagamos. Así las naciones vecinas del País de No Pagarás se solazaban satisfechas y con saldo favorable en el vecino parque temático que, por añadidura, ofrecía a los visitantes románticos e inquietos un placer especial, de lo distinto, mezcla del sabor de lejana tribu, de las utopías idílicas de las viejas historias y de la seguridad de la pitanza. Con un deje añadido a la satisfacción por la propia generosidad cuando se han dejado unas monedas al pobre de la esquina.

En el País de No Pagarás la gratuidad absoluta no impedía, muy al contrario, una intensa vida política. Los miembros del núcleo Gente Para La Gente recibían de por vida el más generoso estipendio en especie conocido tras una estancia, por efímera que fuese, en el cargo, y tal bienaventuranza manaba y se arremansaba en nucleolos, como GMG (Gente Más Gente), JP (Jamás Pagar) o VV (Víctimas y Víctimos), que, por serlo, tenían garantizada la continuidad vitalicia de su mirífica situación. Eran seres tan fugaces que apenas se recordaban sus nombres, pero se consideraba indiscutible la consideración que se les debía, que se cimentaba en la sólida, inalterable, inamovible decisión colectiva de no pagar jamás, de la cual se consideraba a Gente Más Gente encarnación y garante.

Rosúa

07/12/20

VIRUS VÍCTOR. DE CIRCE A PINOCHO-

Virus Víctor

De Circe a Pinocho

(EL DIARIO DE LA PANDEMIA COMIENZA EN MARZO, PERO TRANSCURRE DESDE ENTONCES HASTA LA ACTUALIDAD, A LO LARGO DE 2020 Y EN UN DESPUÉS INDEFINIDO)

http://www.elrincondecasandra.es/diario-de-la-pandemia-madrid-13-marzo-de-2020/

Tratar a la gente como al enemigo puede ser peor que la pandemia. Es a lo que el virus y sobre todo la manipulación del miedo que despierta han abierto las puertas. Se trata, una vez más, del viejo sueño totalitario que, unido por la coyuntura temporal al imperio de la imagen, puede ser letal haciendo de la sociedad un lugar invivible para los individuos con pretensión de libres y poseedores de cierta dignidad y exhibiendo como prototipo un maniquí de cartón piedra prefabricado cada día a golpe de circunstancias.

La regresión está servida, de Circe, que transformaba a los hombres generalmente en cerdos -animal no desposeído de alguna inteligencia y de gran utilidad- , a Pinocho, quien, ya entrado en la edad moderna, pasaba de narigudo a borrico por sus propios méritos y decisiones y por la elección como mentor, no del sabio y bondadoso Gepetto y del atento Pepito Grillo, sino del embaucador que ofrecía un panorama sin fin de golosinas que desembocaba en la completa transformación de los niños (ahora población infantilizada) en bestias de carga vendibles al mejor postor.

El timador que enarbola el virus en la cartuchera no es sino pura imagen apetecible por talla, sonrisa soldada a un rostro sin resquicios de inquietud ni inteligencia, repetición incansable de la misma caja musical y promesas de gratuidad infinita. El Estado Postvirus promete en el mejor de los casos, porque del cerdo todo se aprovecha, la mutación de Circe, en el más probable la de Pinocho, un ganado medroso hecho al ronzal y los rediles y ansioso de identificarse y mostrar su apoyo a la imagen, multiplicada por todos los espejos a todas las horas, de un aparente humano ajeno a la fealdad, la vejez, la incertidumbre y la muerte.

A los Gepettos y Pepitos Grillo ni los hay ni se los espera, porque, de existir, se ocultan con prudencia y sólo les cabe esperar a que pase, si es que pasa, la ola regresiva. Mientras, ven aumentar, entre el general asentimiento a las mutaciones, las orejas de asno y el paso de la voz y el discurso humano al rebuzno, al que inmediatamente se califica de lengua protegida y rasgo cultural. La imagen acartonada que resume el ideal imperturbable e invulnerable de admiradores y partidarios rezuma una pócima que, al estilo de la de Circe, potencia, en una suspensión de microgotas mucho más poderosas que la del virus, lo peor de cada ejemplar humano, que pasa de racional y responsable a frustrado aprendiz de comisario ansioso de demostrar sus méritos con excesos de celo y múltiples denuncias. Nunca algunos habían ofrecido y ejercido sobre tantos tales cotas de poder hacia mutaciones regresivas de extraña, pero no sorprendente, y nueva animalidad.

http://www.elrincondecasandra.es/biografia-bibliografia/

Rosúa

04/19/20

CARTA ABIERTA A (CASI) TODOS LOS GOBIERNOS DEL MUNDO

http://www.elrincondecasandra.es/carta-abierta-a-casi-todos-los-gobiernos-del-mundo/Desde Madrid, pero urbi et orbi y sine die

Carta abierta a (casi) todos los Gobiernos del mundo

 

Esto es una petición de auxilio y de acogida. El lugar que muchos de ustedes conocen por sus vacaciones ha demostrado, definitivamente, que es invivible y, gracias a la prueba del algodón de la pandemia, ha alcanzado y puede alcanzar, con activa cooperación o pasividad sumisa, las mayores cotas de peligrosidad y estupidez.

Aquí no hay ciudadanos, ni individuos que pretendan serlo. Hay una mayoría ovejuna con probable carga genética de los perros de Pávlov que tan sólo sabe reaccionar a la contraseña condicionada y a que le arrojen el hueso de subvención o de cuota, mientras se van hundiendo ellos y la perrera. Los actos de generosidad, la espontánea bravura que ustedes, desde el exterior, románticamente exaltaron en el pueblo español era simplemente puntual, obra de impulsos en ocasiones concretas, sin conciencia ni compromiso ciudadanos, ruidosos enfados a los que sigue siempre la obediencia y temor al cacique. La palabra democracia es un simple traje de los domingos que le presta una promoción inmerecida. A la hora del filtro de elecciones y defensa conjunta de lo que debería ser su país, leyes y derechos no hay sino la vieja tribu y el acostumbrado amo que paga la borrachera de rencor y envidia y reparte raciones de emergencia.

Inglaterra, si me acogieras. Tú valiente, convencida de esos valores que hay que defender, Inglaterra, país de ciudadanos, no de vasallos, no de resignados al “Es lo que hay”. “Hay lo que nos echen”. Inglaterra, país de libertades y de respeto por los individuos, por su vida privada y por la ciencia, la cultura real y la grandeza. Nunca debí dejarte, y aun antes de dejarte te añoraba, presintiendo tristezas de tu ausencia. Siento que te detuvieras en Gibraltar, que no subieras mucho más hacia el norte. Habría dignidad, no rendiciones. Nunca supe de libertad tan honda, del respeto en la vida cotidiana como en ti los sentí. Por ello estás en la primera de las muchas puertas a las que llamo, mientras atrás dejo la vergüenza de mi propio país de nacimiento que se complace en ser por siempre víctima, mendiga de limosnas y amargada por la valía y bienestar ajenos. Si me abrieses tus puertas, si lo hicieras…Todavía, quizás, de cuanto tengo algo hay que yo pudiera darte y compensar lo mucho que me diste y que hasta hoy en día me alimenta.

Quizás ni lo conciben ni lo advierten, países de esa puerta a la que llamo. En mi triste nación, hoy el líder mundial de fallecidos por millón de habitantes y en cabeza de enfermos, sanitarios infectados, no ha habido protección, ni mascarillas ni pruebas sobre el virus. Aquí se muere solo, hay un triaje según la edad para obtener o no respiradores, está prohibido el negro como el luto, como la libertad, no queda espacio sino para la loa y propaganda. De todos en Europa, este pobre país está en cabeza del más largo y total confinamiento, camino llano hacia la dictadura, para el control sin límites ni leyes En el triste país que ha sido el mío nada extraño tendría que el Gobierno, ese amasijo de maldad y torpeza, esté ya fabricando, a manera de estrellas amarillas, marcas según la edad, largos listados de población caduca, prescindible, ajena a su interés y sus votantes, títulos de apestados. No bajarán de trenes, no saldrán ni a la puerta de la calle. Les darán el color que corresponde, con amables sonrisas protectoras, indicando el camino del encierro de su lento exterminio.

Nueva Zelanda, tu lejana puerta podría ser mi hogar. Conozco tu pureza y tu belleza, te he visitado en varias ocasiones. A ti quería volver cuando estalló la peste. Y ahora, un simple refugiado, si hay seguridad de mi limpieza, de que nada hay en mí que contamine tu especial hermosura, tu cristalino espacio, entonces considera permitirme el acceso y comparte la paz y limpidez que a ti te sobra. Algo te podré dar. Hasta el alma los virus no han llegado. Tal vez la blanca y verde altura, tus montañas, el mar lleno de vida, los helechos gigantes y las flores violeta, los volcanes, los raros animales refugiados en ti, a mí semejantes, vuestro respeto por cada individuo, tendrán poder para curar recuerdos del mísero temor, de las mentiras, de vileza esparcida y aceptada en mi anterior país.

Lo que era mundo, horizontes infinitos, se ha vuelto fortaleza, vallas, muros, sin aeropuertos, trenes ni aviones. Pero sabed que os llamo y os preciso, y que vosotros, exclusivamente, disfrutáis del poder de rescatarme. Dejadme entrar donde vivir aún pueda y ser una persona como otras y sacudirme el polvo y la vergüenza de lo que fue el lugar en que he nacido. Alemania, demuestras que aprendiste la terrible lección del genocidio y hoy abominas de segregar viejos, dices que todas vidas son iguales, con la clara nobleza que te honra. De España te separa la elevada frontera de los muertos que tú no has tenido, la ordenada manera de aislar lo imprescindible, respetando las libertades, exactamente iguales para cada uno, mayor, adulto, niño, ciudadanos al fin, justo por serlo. A cuantos huiremos de la marca, de la segregación, del nuevo ghetto, del acoso anunciado y propaganda que ya el Gobierno incuba para ofrecer carnaza a los vasallos, ofrécenos asilo, danos días de la igualdad debida a los humanos. Pues te honrarás con ello en la medida que un país de verdad siempre merece.

Nunca debí volver. Cinco países en los que he vivido. Y más de un centenar recorrí sola. Nada tengo en común con el que sueña conque haya siempre más inquisiciones, con el gordo parásito que vive de momias y de mitos de una guerra, de un dictador que fue y les alimenta. Nada que ver con quienes no persiguen a los que ponen bombas y prefieren que los azucen contra quien gobierna. Ninguna relación con los que añoran, de todos los sistemas, los peores, sangrientas dictaduras de cuantas hubo y en el mundo han sido.

Países (casi) todos, me es preciso llamar a las fronteras, dejando atrás el viejo, el muy sincero amor que tuve a la nación que un día fue la mía. Ya no lo es y no va a serlo nunca. Solo entre todos, es país que elige odiarse, rechazar su nombre y su bandera, y vota a un amasijo de ratones que quieren lo mediocre a su medida.

Les ruego me acojan dado el peligro que corro si no me dan asilo. La limpieza en forma de encierro, segregación permanente y adiestramiento de la chusma para que acose, persiga, denuncie y arrincone a la gente de mi edad está en camino, es inminente. El volumen de frustración acumulada en millones de personas sometidas a un aislamiento innecesariamente extremo por ser consecuencia de la absoluta imprevisión, manipulación, estulticia del Gobierno es tremendo, buscarán en quién desahogar su rencor, y, como se trata de un país particularmente cobarde, embestirá, en cuanto le abran la puerta del redil, contra el blanco más más cercano, marcado para ello por las leyes de segregación. Esa víctima propiciatoria, nombrada leproso en potencia por todos los canales oficiales, serán los viejos, que, gracias a la sed de propaganda, el sectarismo y la colosal ineptitud del partido en el gobierno, han muerto a millares, de forma angustiosa, dolorosa e indigna, avalada incluso por protocolos la atroz selección de los que convenía dejar morir.

A la memoria vienen las líneas de la última carta de Petronio, el árbitro de la elegancia, dirigida antes de suicidarse al emperador Nerón. (Sí, orgulloso prohombre del Gobierno, sí. Recuerde, Quo vadis? Es latín; ¿sabe? Ustedes prácticamente lo eliminaron cuando destruyeron el Bachillerato y la buena Enseñanza Pública). Petronio dice a Nerón, quien se enfada bastante, que puede excusarle por haber matado a su mujer, asesinado a su madre, por haber incendiado Roma, pero que lo imperdonable es que se empeñe en declamar horriblemente horribles versos: Mata, pero no cantes. Tortura, pero no bailes. Incendia, pero no hagas poemas.). Parafraseándolo, al Gobierno actual español, ese amasijo de tribus nacionalistas y comunismo revenido encalado de fatuidad, codicia y solicitud viscosa, habría que decirle:

Miente, pero no susurres.

Traiciona, pero no prediques

Extermina por fanatismo, estupidez y negligencia, pero no te hagas fotos en la Casa Blanca.

Puedo excusarte el que mientas sin reposo, que desdeñes los miles de vidas, salud y libertades que han costado tu vanidad y negligencia, que ocultes y desprecies el dolor y el luto.

Puedo excusarte el que te alíes con los que odian al país y cubras de dinero y halagos a representantes de los asesinos del País Vasco y a los siempre traidores y mezquinos independentistas catalanes.

Puedo excusarte la infame actuación de los que tomas como mentores y precedentes cuando azuzaron, tras la gran matanza terrorista con bombas en trenes de Madrid, a las masas a asaltar las sedes del partido entonces en el gobierno en vez de perseguir a los asesinos, de manera que los tuyos se apoderaran del Estado y se repartieran sus despojos.

Puedo excusarte que hayas creado una contienda dual guerracivilista como único argumento de propaganda que te permita sembrar rencor y legitimar tus redes parásitas.

Puedo excusarte que intentes por todos los medios desguazar el país y repartirlo entre quienes te sostienen en la Presidencia.

Puedo excusarte el dispendio gigantesco, en un arruinado país, del erario para nutrir a la multiplicación de tus huestes con cargos públicos, ministros, ministriles y asesores y crear votantes dependientes.

Pero lo que no tiene excusa es el fatal crimen estético, el atuendo indeciblemente hortera de tu mujer, vestida de bandera estadounidense, en la recepción en la Casa Blanca, el de la luctuosa familia monster de tu antecesor que allí cuelga como ridícula muestra de España, tus impostados gestos de novicio medroso, tus inacabables arengas en la televisión a tu servicio, el tono con el que susurra a los equinos del rebaño tu visir, el pachulí sentimental con el que anegas al auditorio, la insólita estulticia de los nombres de tus ministerios, la masa de estupidez y cursilería de tus consignas, que hace tiempo alcanzó el punto crítico.

Y la conmiseración mal disimulada que tu oquedad de atributos despierta cuando intentas posar para la foto y te delata la apremiante ansiedad del nuevo rico por ser aceptado en el club de los de arriba.

Ésta es una muy real y seria llamada de socorro. De vosotros depende el cuánto y cómo de una vida.

Así pues, países (casi) todos los que podéis hacerlo, abridme vuestras puertas, acogedme y salvadme.

Rosúa

 

04/16/19

INCENDIO DE NOTRE DAME

Notre Dame 15 de abril de 2019

INCENDIO DE NOTRE DAME

15-IV-2019

 

Se iba clavando

lentamente,

en el corazón,

despacio,

flecha de destrucción y de tristeza.

La perdíamos, Notre Dame,

la perdíamos,

y éramos nosotros,

de nosotros.

Puntal de los mejores sentimientos.

Un refugio de siempre, para todos,

donde todos entraban,

un siglo y otro siglo,

pobres, ricos,

creyentes, no creyentes.

La belleza fluía sobre todos

desde el cielo color de los vitrales.

Se nos clavó por siempre

tan adentro,

el esbelto camino hacia la altura,

la fina enredadera de la Historia.

El vértigo del fuego despreciaba

el agua de las lágrimas

y dejaba tras sí una cosecha

de brasas y pavesas incrustadas

en el latir más hondo, más profundo.

Al tiempo, al mismo tiempo que caía,

la impotencia y la pena desbordaban

su curso hasta los dedos,

ya impacientes

por alzarla, salvarla, resurgirla;

prueba de persistencia, de triunfo

sobre la finitud, el mal, la muerte,

transformadas en manos las pavesas

y en voluntad y amor

ceniza y humo.

M. Rosúa

 

04/1/17

De la Persona a la Tribu

DE LA PERSONA A LA TRIBU

2008-M. Rosúa

Publicado en “Foro de Educación” nº 10, ejemplar dedicado a la Transición Española (1975-1982). Salamanca. Ed. J: Luis Hernández Huerta. 2010

La inteligencia es uno de los dones más elevados de la naturaleza humana y el objeto de la inteligencia es el conocimiento. Por tanto, la búsqueda de la verdad es una de las actividades más nobles que puede realizar el hombre y que más pueden colmar sus aspiraciones. Esto se aplica no sólo al conocimiento de la realidad física sino a cualquier tipo de conocimiento.

(José María Benlloch, físico. Entrevista a El Cultural de El Mundo, 19-6-2008)

Estupendo panorama

Estupendo panorama

De la persona a la tribu: El camino debería ser el inverso, el que ha ido logrando mayores conocimientos, desarrollo y albedrío en los individuos, más allá y muy por encima de los límites de su entorno y condiciones inmediatas, pero aquí y ahora la Educación se ha dirigido en sentido contrario, con un ritmo acelerado que pretende confinarla en los rediles de que se sirve, para ordeñar sus beneficios, la red parásita que es, exactamente, el peor y más íntimo enemigo de las democracias. Continue reading

04/1/17

Tribu 2, Individuo 1

TRIBU 2, INDIVIDUO 1

2008-M. Rosúa

Nada ha habido sorprendente en el resultado de las elecciones vascas de 2001, pero sí lo es el estupor dolido de gran parte de los españoles.

La tribu, y la tienda, son mías

La tribu, y la tienda, son mías

Se trata sin embargo de un ejemplo extremadamente útil, por lo didáctico, del fruto de la fabricación, difusión y mantenimiento, por vías culturales y educativas, de mitos altamente rentables, y constituye un ejemplo modélico de algunas obviedades silenciadas: Las mayorías, las decisiones llamadas, con cierta sagrada unción, democráticas, no poseen por naturaleza la menor legitimidad moral y son simples instrumentos de gobierno que, hasta ahora, parecen los menos malos posibles. En segundo lugar se plasma en los resultados electorales y la situación de este pequeño reducto del extremo noroeste de Europa una exacerbación de la ofensiva contra los derechos individuales y el individuo que, bajo diversos apelativos y estrategias (exaltación del gregarismo, Continue reading

04/1/17

Oriana: La voz y los silencios

ORIANA: LA VOZ Y LOS SILENCIOS

2007-M. Rosúa

(Este artículo apareció en Foro de Educación. nº 9. Ed. J. L. Hernández Huerta. 2007. Salamanca)

RESUMEN:

Daba luz, sola.

Daba luz, sola.

Los comentaristas se han esforzado en enterrar las ideas y libros de Oriana Fallaci, escritos a partir del 11 S, en elogios a su obra periodística anterior y en
silencios o descalificaciones globales respecto a sus denuncias del fundamentalismo islámico, del chantaje terrorista y de sus formas de penetración en Europa. Las necrológicas se han guardado de analizar los hechos y los datos aportados por Oriana en sus tres libros últimos: La rabia y el orgullo. La fuerza de la razón y Oriana Fallaci se entrevista a sí misma. El Apocalipsis. Pero la periodista, fallecida el 15 de septiembre de 2006, denunció hechos verificados, peligros ciertos y una connivencia real entre sectores occidentales venales, corruptos, acobardados e ignorantes y las estrategias de penetración y de manipulación de la opinión pública de un islamismo enemigo de las democracias, los Estados de Derecho, la libertad y la sociedad abierta occidental. Continue reading

04/1/17

La España de Oriana Fallaci

LA ESPAÑA DE ORIANA FALLACI

2007-M. Rosúa

(Este artículo apareció en Foro de Educación, nº 9. Ed. J. L. Hernández Huerta. Salamanca. 2007)

La libertad, siempre.

La libertad, siempre.

La cronología ha dispuesto que los últimos libros de Oriana Fallaci, escritos en un especial estado de pasión, indignación, voluntad de raciocinio y grito de alarma ante el pasivo entreguismo de Europa, hayan coincidido con un periodo crítico para la historia de España, centrado en 2004 pero enmarcado en un contexto geopolítico intensamente determinado por el atentado del 11 S y desarrollado en un inacabado rosario de desastrosos epílogos. Continue reading

04/1/17

La huida en Egipto (Obama en El Cairo. 2009)

LA HUIDA EN EGIPTO

Discurso de Obama en El Cairo. 2009

M. Rosúa

 

Plañideras. Egipto Antiguo. Europa, USA y afines pueden acabar así.

Plañideras. Egipto Antiguo. Europa, USA y afines pueden acabar así.

Es la hora de Europa, por la  cuenta que la tiene, porque, de  no defender ella la sociedad de i  individuos libres con iguales  derechos, ya no va a tener a  Estados Unidos que la respalde.  Éste se vuelve claramente hacia  sus intereses directos a corto plazo y al Pacífico. Va a pactar con jeques de tribus y sacrificar Continue reading

04/1/17

Americans, come home?

M. Rosúa

(Continuación a La huida en Egipto sobre el discurso de Obama en El Cairo en junio de 2009; tres meses después)

Cadáveres bajo el carro del vencedor. Egipto Antiguo (y actualidad previsible)

Cadáveres bajo el carro del vencedor. Egipto Antiguo (y actualidad previsible)

   Entre junio pasado y el    discurso de Obama en El Cairo y  el anuncio de retirada de una  parte del escudo protector  europeo (aplausos de la siempre  traicionada Polonia y  vecindario) se extienden menos  de tres meses. La exhibición de  amenazas y chantaje nuclear de  Corea del Norte y de Irán ha sido casi simultánea a las primeras muestras de cambio de estrategia de Washington. Continue reading

04/1/17

¡A MÍ LA ILUSTRACIÓN!

¡A MÍ LA ILUSTRACIÓN!

M. Rosúa

2009

Homenaje a Newton (¡Las Luces, por favor!)

Homenaje a Newton (¡Las Luces, por favor!)

Ha ocurrido un fenómeno extraño: la prohibición de la evidencia, la condena al ostracismo de razón y lógica, el cuidadoso fraccionamiento de verdades universales trabajosamente adquiridas en pro de una retícula repleta de ficciones y de intereses inmediatos. Comenzó, de forma gradual, hace largo tiempo. Ganó terreno. Pobló sus filas con militantes inconscientes de serlo, que llegaban a la acogedora irracionalidad por la suave pendiente de la deserción del pensamiento y  las responsabilidades individuales. Continue reading

04/1/17

EL RAPTO DE EUROPA

Desde las antípodas. Australia.

Desde las antípodas. Australia.

EL RAPTO DE EUROPA

Europa y más allá

¿Qué es España vista desde el otro lado del mundo? En un ejercicio de contorsionismo global, se distinguen, a la inversa, los perfiles de un polígono –tumbado en el Atlántico y con el Mediterráneo a sus pies- que sella al oeste Europa, se llama en su conjunto Iberia, aparece como embarcadero hacia América y es puente, con frecuencia involuntario, respecto a África.

En Australia, Continue reading

04/1/17

UTOPÍAS Y CLIENTELAS (Historiadores al rescate)

   UTOPÍAS Y CLIENTELAS

(Historiadores al rescate)

Historiadores al rescateRosúa, M. (2011). Historiadores al rescate. En Hernández Huerta, J. L., Sánchez Blanco, L., Cachazo Vasallo, A., Rebordinos Hernando, F. J. (Eds.), Historia y Utopía. Estudios y reflexiones (pp. 103-123).  Salamanca: Hergar Ediciones Antema. ISBN: 9788493948214.

Se publicó en 2011 en Hernández Huerta, J. L. y otros, Rebordinos Hernando, F.. J. (Eds.), Historia y Utopía. Estudios y Reflexiones (pp. 103-123).  Salamanca: Hergar Ediciones Antema. ISBN: 9788493948214 

2011-M. Rosúa

   Si no fuera por el desastre, educativo y mucho más, que ha marcado las últimas décadas y de no ser por las bajas en forma de generaciones robadas de su herencia cultural, de ignorantes, de dependientes profundos creados a efectos de coreografía y voto, de aspirantes, frustrados, a la independencia laboral y económica, de víctimas físicas y no físicas utilizadas para, subido a ellas, tocar poder, de no ser por esto, cumpliría felicitar a cuantos investigadores se sientan a la mesa de trabajo, cara al futuro, con los materiales del presente y del pasado sobre ella.

Chinos Buenos.Papeles recortados, época maoísta

Chinos Buenos.Papeles recortados, época maoísta

 Porque éste es tiempo de  historiadores, que, como el    biólogo que descubre especies  nuevas, tienen ante sí  fenómenos que no por  formados, como el universo, con  materias antiguas dejan de ser  una excitante novedad. Les  esperan batallas difíciles y  peligrosas dada la trama de  intereses que se nutre del  ocultamiento de los hechos,  pero es lucha necesaria. Los aplazamientos, como el miedo,  se han ido agotando; los  sucedáneos y rodeos tienen  sabor a marchito y a cansino; el  ataque a la prolífica especie  parásita que vive en el  ecosistema de los tópicos ofrece  pocas recompensas y muchos  riesgos. Continue reading

04/1/17

EN UN MUNDO EXTRAÑO

EN UN MUNDO EXTRAÑO

2011-M. Rosúa

 

Larga noche

La noche larga

Donde los ultracuerpos han tomado el lugar que ocupaban las personas en su imagen cotidiana. Repetición de los mismos, idénticos tópicos, consignas sobre la sociedad, los personajes y acontecimientos, con milimétrica, previsible exactitud y, lo más escalofriante, con la patente certidumbre de estar enunciando opiniones propias. Del provecho ecológico de cobrar las bolsas de plástico hasta la monolítica adscripción a un bloque de bondad Continue reading

04/1/17

LOS ESTADOS COMBATIENTES Y LAS GUERRAS DE PRIMAVERA Y OTOÑO

Los Estados Combatientes y las Guerras de Primavera y Otoño

España. Europa. Y más allá.

Junio de 2012

Revolución Cultural. China, años 60. Papel recortado con motivo maoísta.

Parece que fue ayer. Hace entre    dos mil novecientos y dos mil    doscientos años se vivía en China  un período (de siete siglos que hoy  dan impresión de brevedad porque  las eras ya no son lo que eran) que  se llamó de Primavera y Otoño y  de los Estados Combatientes.  Reinaba la dinastía Chou, primero  del Oeste y luego del Este, y fue  una curiosa época de crecimiento económico, prosperidad, incertidumbre y guerras interminables  Para el gran público, sólo ha sobrenadado al tiempo, las luchas y los príncipes el nombre de alguien que se definió como maestro: Confucio.

Comienzo del tercer milenio. Ahí están Europa otoñal, incapaz de digerir sus esperanzas y logros, enzarzada en taifas, Continue reading